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Escritas por Pedro Andrea. Algunas pertenecientes al Nuevo Disco "LUZ" .
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Al papel sobre el que escribo
Debes de estar tan harto de escuchar
siempre la misma historia repetida,
la noria que gira y gira en la misma dirección.
Hago de la pluma un puente por donde traer
de mi corazón a tus espaldas
esta pesada carga que no puedo soportar.
La sangre de mi herida es la tinta que dejo en ti
y escribo mientras espero que se haga cicatriz.
Siento haber tatuado en tu piel
el nombre de ella demasiadas veces.
Siento que no te pudiera tocar
ninguna otra suerte que la de escuchar
la triste confidencia de alguien que no
tiene la paciencia de esperar.
Esperar sin manchar de rojo
el blanco de tu tez,
esperar la madurez que le haga fuerte
para esconder en el silencio toda esta tristeza
y nunca más cometer la bajeza de volcarla sobre ti.
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Levántate y olvida
Yo no te quiero ver pasar las tardes
conservando entre tus manos
el calor de una taza que se enfría
mientras las horas se hacen días
esperándole.
Ni quiero ver tu rostro reflejado en el cristal
de la ventana a la que estás siempre pegada
mientras miras confundirse las gotas de la lluvia
con las que empañan tu mirada.
Ya no estará allí sentado
no volverá a estar al otro lado
de la mesa donde aún guardas esa silla en su rincón.
Por favor levántate y camina.
Vete a casa y olvida
que las horas se hacen días,
que su silla está vacía,
y que todos tus recuerdos te acercan más a él.
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Cuando acabe esta canción
Ahora que parece buen momento,
que descansas en silencio
acostada en la cama.
Ahora que por fin
ya se ha calmado
el latido acelerado de tu larga jornada.
Deja que me acerque para hablarte al oído
del tiempo que he perdido aquí de pie.
Por no comprender antes
que mirarte no es bastante,
o quizás para mis ojos sí lo es.
Pero hay otras partes
de mi alma y de mi cuerpo
que me piden estar cerca de tí.
Incluso algunas dentro,
pero te hablaré de eso más tarde,
cuando acabe esta canción.
Que no quisiera que supiera
nadie más que tú
las cosas que te digo
bajito y al oído
cuando me acerco a hablarte así.
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Donde alcance el sol
Cientos, miles de rascacielos
emergen de entre el suelo.
Fuertes, firmes, inmensos gigantes
se yerguen hacia el cielo.
De todo lo que da esta gran ciudad
yo solo cogería
un pequeño rincón
donde alcance el sol un rato cada día
Cientos, miles de líneas de piedra
dibujan en la tierra
carreteras por donde vuela el humo
y corre el hierro.
De todas las que dan con esta gran cuidad
yo sólo cogería
una sin final para poder viajar
el resto de mi vida
Contigo dormida en la almohada
que mi hombro te ofrecería.
Con tu cara sobre la sábana en que
mi camisa se convertiría.
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Díselo de una vez
Regresa cada año
rebosante de payasos, trapecistas,
fieras y demás.
Su carpa roja y blanca
se levanta en el lugar de siempre.
Un precioso lugar enre montañas
cerca de la ciudad en la que vive una chica
que al salir del trabajo
suele ir a la última función, por las noches.
Y se queda a escuchar hasta el último compás
que en el número final de la orquesta.
Luego se va.
Se marcha caminando,
y vuelve a casa tan cansada,
que se acuesta nada más llegar.
Repasa sus recuerdos uno a uno antes de dormir,
y se duerme después con el de siempre:
el del músico aquel que nunca la mira.
Ella espera el valor para decirle
que hace años que va solo por verle.
Quizá mañana pueda dominar su timidez,
y al fin y de una vez... se atreva.
Quizá en lugar de irse al acabar,
se quede a hablar con él.
Y aunque a mi me parece
que ya son muchos mañanas que no llegan,
quiero confiar en que ella haya encontrado
ese valor tan esperado,
antes que el se vaya otra vez.
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Cuento para Clara
Ven, siéntate, que te quiero contar una historia.
Acércate más, que no quiero que nadie la oiga.
Es de amor y ocurrió en realidad.
Yo lo sé porque... en fin eso da igual.
El caso es que en una gran ciudad como ésta,
Existió un hombre que sólo vivía para esperar.
Nada más, nunca hacía nada más
que esperar noche y día en un lugar donde se erguía
una casa vacía con un jardín,
tan derruida, que nadie la iba ya a visitar.
El, sin más, se quedaba a contemplar
el pasar de los días sentado allí;
viviendo así, viendo el tiempo crecer,
llegó a perder todo menos la fe,
y nunca quiso salir por si ella fuese a volver
no estando el allí.
Y así siguieron pasando los años,
dejando en el, las huellas del frío,
la lluvia, el cansancio, y la vejez.
Nada más se marchaba alguna vez
a buscar quien rezara por su perdón.
Y aquí se acaba, mi niña preciosa, yo ya me voy,
que no quisiera que ella volviera y no estar allí.
Duérmete y otro día me acercaré,
para ver si has pedido a Dios por él.
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MAR ADENTRO
Ya son demasiadas
horas entregadas
solo a buscar ramas
para reparar este frágil nido
que un violento viento
casi ha destruido
a fuerza de soplar.
Por mi quédate tranquila.
Siempre tendré donde ir.
Desde el fondo de un abismo
o a los pies de una montaña,
en la desesperación
o en la esperanza,
yo te haré saber de mi.
Llevo algunos libros de antiguos viajeros
y mapas de estrellas.
Al anochecer me guiaré por ellas,
y cuando amanezca seguiré las huellas
que haya en el sendero.
Romperé en dos la maroma
que me amarre a cualquier puerto,
y sabré por el aroma
que respire mar adentro,
que ese es el momento
de pensar en regresar,
de volver por fin en calma
A vencer la tempestad.
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ESTE INSTANTE
No te muevas, quiero recordarte siempre así.
Tal y como estás ahora. Exactamente igual.
Quiero hacer durar lo que no es duradero
y guardar este momento en el recuerdo
para poder verlo como ahora lo veo,
dentro de cien años,
como si el tiempo se hubiera olvidado
de latir en el reloj.
Bien guardado entre mis manos,
protegido en mi calor,
escondido del olvido, del final y del adiós,
lo tendré allí para poder mirarlo cada vez
que haya un día de esos
en que nunca para de llover.
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GRACIAS
Por si se acerca el tiempo en que no es bueno recordar,
por si llega el momento en que no hay que mirar atrás,
quisiera antes de irme, despedirme sin rencor,
y agradecer cada lección
que me enseñaron mis muchos errores.
Yo hubiera preferido no aprenderlas del dolor,
porque, aunque hizo más grandes a mi fuerza y mi valor,
dejó en cambio pequeña mi inocencia
y al final sufría mucho menos
pero me costaba mucho más amar.
Aún así no me quiero marchar
sin dar gracias una vez al menos,
una al menos,
Gracias por cada oportunidad
que tuve de reparar
el daño que causé.
Gracias por dejarme aprender
del error y del ayer,
pero sobre todo:
gracias por traer siempre un después,
un mañana hasta mis pies
y dejarlo entre mis manos.
Con tantas decepciones que sufrí y que causé
fui a veces el culpable y otras muchas fuí el juez.
Pedí el perdón y perdoné
a quien no lo quiso dar,
y comprendí que por odiar
el que odia paga aún mayor castigo.
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ESTÚPIDO ORGULLO
Yo me hubiera arrodillado
ante el ogro y el dragón,
ante el rey, ante el soldado,
ante todos por tu amor.
Mi gran logro hubiera sido
combatir frente al castillo
y obligar a mi enemigo
a implorar por tu perdón.
Quizá sean cursiladas,
pero como te diría de otro modo si no sé
que aunque a todos me humillara,
ante ti no haría nada
mas que estar firme y en pie.
Cómo iba a decirte
que yo iría a la batalla
desarmado, hasta desnudo,
a arrancar mil corazones,
si al final tuviera el tuyo.
Pero un dia abrí los ojos
y deduje que al pedirlo
tan sólo podrías darme...
tó a mí, un poco de carino,
yo a ti, lástima sin más.
Yo me hubiera arrodillado
ante todos por tu, amor,
pero sé que los esclavos
sólo inspiran compasión
y no es eso lo que pido,
por eso muestro mi orgullo,
porque él me mantiene erguido,
lo lamento si hace un muro
que entorpezca la amistad
pero tú pusiste el tuyo
no queriéndome dar más.
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YO NO CERRÉ LA PUERTA
YO NO CERRÉ LA PUERTA, YO TAN SÓLO DIJE ADIÓS.
NINGUNO DE LOS DOS LO HUBIERA HECHO.
FUE AQUELLA SUAVE BRISA QUE LLE6O A SER HURACÁN y LA CERRÓ.
FUE LA PASIÓN HERIDA DE RUTINA y DE RENCOR.
NO SABES CUANTO SIENTO QUE OCURRIERA.
HAY VECES QUE LA VIDA HACE DEL TIEMPO UN ENEMIGO DEL AMOR.
DIJIMOS LAS PALABRAS QUE SE DICEN SIN PIEDAD.
LAS QUE SE CLAVAN DENTRO y NO SE PUEDEN OLVIDAR.
PERDIMOS LA CONFIANZA QUE HUBO UN DÍA ENTRE TU y YO.
EL NUDO SE DESHIZO, EL HECHIZO SE ROMPIÓ.
FUE EL NUESTRO DE ESOS SUEÑOS QUE AL HACERSE REALIDAD
ABREN DE PAR EN PAR LOS OJOS CIEGOS,
LOS QUE NOSOTROS MISMOS NOS CERRAMOS
POR EL MIEDO A DESPERTAR.
LO HERMOSO DE ESE SUEÑO FUE SOÑARLO, NADA MÁS.
CUMPLIRLO NO LO FUE, DESPUÉS DE TODO
PERDONA SI SOY DURA PERO DURAS SON LA VIDA Y LA VERDAD.
YA SÉ QUE HUBO TERNURA, QUE NO TODO FUE DOLOR.
TAN SOLO DE PENSARLO SE ME CURA EL CORAZÓN,
SE LIMPIA DE AQUEL RASTRO QUE A SU PASO NOS DEJÓ
EL VIENTO ENFURECIDO QUE NOS SEPARÓ.
AYÚDAME, AYÚDAME A ENTERRAR MALOS RECUERDOS,
QUE AQUEL AYER SE QUEDE ALLÍ PERDIDO DONDE ESTÉ.
RECUÉRDAME LAS COSAS QUE EN UN TIEMPO NOS UNIERON,
QUE YO NO SÉ COMO VOLVER A ELLAS OTRA VEZ.
SIEMPRE HABRÁ UN PORQUÉ.
PERO NO SIEMPRE HA DE HABER ALGÚN CULPABLE.
COMPRÉNDELO, SI ERES CAPAZ DE HACERLO LO SERÁS DE PERDONAR.
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SOY DE AQUI
DE UN PATIO DE GRANADA
DE UNA LUZ DE ATARDECER
DE LÁGRIMAS DE UN HOMBRE,
QUE LLORÓ COMO MUJER
DEL ÁRBOL DEL OLIVO
RETORCIDO POR LA SED.
DE TIERRAS QUE SE CUBREN DE ROCÍO
CADA VEZ QUE TRAE LA PRIMAVERA
LA ALEGRÍA Y EL CALOR.
DE AQUÍ, DE ANDALUCÍA,
DE AQUÍ ES DE DONDE SOY YO.
BÚSCAME, SI QUIERES VERME ESTARÉ
DONDE EL AGUA MOJE MIS PIES
DONDE DESCANSAR DEL CAMINO
BÚSCAME, SI QUIERES VERME ESTARÉ
EN LA ORILLA DEL BARRIO AQUEL
QUE NACIÓ A LA VERA DE UN RÍO.
LA SANGRE DE LA ESPADA DE UN VALIENTE MATADOR
EL FUEGO EN LA MIRADA ARREBATADA DE PASIÓN.
EL ALMA DE UN POETA ENAMORADO DEL AMOR.
AROMA DE AZAHARES, BLANCAS CALLES DE JAZMIN.
YO SOY DE ESOS LUGARES, DE ESAS COSAS, SOY ASÍ.
NO PUEDES ENTENDERLO SI NO VIENES HASTA AQUÍ.
BÚSCAME, SI QUIERES VERME ESTARÉ
DONDE EL AGUA MOJE MIS PIES
DONDE DESCANSAR DEL CAMINO
BÚSCAME, SI QUIERES VERME ESTARÉ
EN LA ORILLA DEL BARRIO AQUEL
QUE NACIÓ A LA VERA DE UN RÍO.
BÚSCAME EN TRIANA O CERCA DEL MAR
QUE MUY LEJOS YO NO SE ESTAR
DE MI TIERRA NI DE LOS MÍOS
VEN QUE NO ES LO MISMO ESTAR SIN TI
CONTEMPLANDO EL GUADALQUIVIR
QUE PODER HACERLO CONTIGO
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Las llamas de mi hoguera
Déjame que arda entre las llamas de mi hoguera.
Deja que me esconda entre las piedras de la cumbre
que creí un día conquistar.
No detengas mi caída
con la red de tu piedad,
ni te asustes por mi huída,
que mi sed ya calmará,
cuando llegue hasta la fuente de la que beber
el agua que hace fuerte al que no lo es.
Deja que me acueste sobre el suelo
por si quiero ver el cielo antes de dormir.
Déjame ahí dormido y ven a verme alguna vez.
Dime que aún me esperas
y al saberlo entenderé
que valió la pena haberme ido
solamente por volver.
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