Includes in the New Album "ALAS" (on sale in March 2004) written by Pedro Andrea .

 

Al papel sobre el que escribo

Debes de estar tan harto de escuchar
siempre la misma historia repetida,
la noria que gira y gira en la misma dirección.

Hago de la pluma un puente por donde traer
de mi corazón a tus espaldas
esta pesada carga que no puedo soportar.
La sangre de mi herida es la tinta que dejo en ti
y escribo mientras espero que se haga cicatriz.

Siento haber tatuado en tu piel
el nombre de ella demasiadas veces.
Siento que no te puediera tocar
ninguna otra suerte que la de escuchar
la triste confidencia de alguien que no
tiene la paciencia de esperar.

Esperar sin manchar de rojo
el blanco de tu tez,
esperar la madurez que le haga fuerte
para esconder en el silencio toda esta tristeza
y nunca más cometer la bajeza de volcarla sobre ti.
 

Levántate y olvida

Yo no te quiero ver pasar las tardes
conservando entre tus manos
el calor de una taza que se enfría
mientras las horas se hacen días
esperándole.

Ni quiero ver tu rostro reflejado en el cristal
de la ventana a la que estás siempre pegada
mientras miras confundirse las gotas de la lluvia
con las que empañan tu mirada.

Ya no estará allí sentado
no volverá a estar al otro lado
de la mesa donde aún guardas esa silla en su rincón.

Por favor levántate y camina.
Vete a casa y olvida
que las horas se hacen días,
que su silla está vacía,
y que todos tus recuerdos te acercan más a él.

 

Cuando acabe esta canción

Ahora que parece buen momento,
que descansas en silencio
acostada en la cama.

Ahora que por fin
ya se ha calmado
el latido acelerado de tu larga jornada.

Deja que me acerque para hablarte al oído
del tiempo que he perdido aquí de pie.
Por no comprender antes
que mirarte no es bastante,
o quizás para mis ojos sí lo es.

Pero hay otras partes
de mi alma y de mi cuerpo
que me piden estar cerca de tí.

Incluso algunas dentro,
pero te hablaré de eso más tarde,
cuando acabe esta canción.
Que no quisiera que supiera
nadie más que tú
las cosas que te digo
bajito y al oído
cuando me acerco a hablarte así. 

Donde alcance el sol

Cientos, miles de rascacielos
emergen de entre el suelo.
Fuertes, firmes, inmensos gigantes
se yerguen hacia el cielo.

De todo lo que da esta gran ciudad
yo solo cogería
un pequeño rincón
donde alcance el sol un rato cada día

Cientos, miles de líneas de piedra
dibujan en la tierra
carreteras por donde vuela el humo
y corre el hierro.
De todas las que dan con esta gran cuidad
yo sólo cogería
una sin final para poder viajar
el resto de mi vida

Contigo dormida en la almohada
que mi hombro te ofrecería.
Con tu cara sobre la sábana en que
mi camisa se convertiría.

 

Díselo de una vez

Regresa cada año
rebosante de payasos, trapecistas,
fieras y demás.
Su carpa roja y blanca
se levanta en el lugar de siempre.
Un precioso lugar enre montañas
cerca de la ciudad en la que vive una chica
que al salir del trabajo
suele ir a la última función, por las noches.
Y se queda a escuchar hasta el último compás
que en el número final de la orquesta.
Luego se va.

Se marcha caminando,
y vuelve a casa tan cansada,
que se acuesta nada más llegar.
Repasa sus recuerdos uno a uno antes de dormir,
y se duerme después con el de siempre:
el del músico aquel que nunca la mira.
Ella espera el valor para decirle
que hace años que va solo por verle.
Quizá mañana pueda dominar su timidez,
y al fin y de una vez... se atreva.

Quizá en lugar de irse al acabar,
se quede a hablar con él.
Y aunque a mi me parece
que ya son muchos mañanas que no llegan,
quiero confiar en que ella haya encontrado
ese valor tan esperado,
antes que el se vaya otra vez.

 

Las llamas de mi hoguera

Déjame que arda entre las llamas de mi hoguera.
Deja que me esconda entre las piedras de la cumbre
que creí un día conquistar.

No detengas mi caída
con la red de tu piedad,
ni te asustes por mi huída,
que mi sed ya calmará,
cuando llegue hasta la fuente de la que beber
el agua que hace fuerte al que no lo es.

Deja que me acueste sobre el suelo
por si quiero ver el cielo antes de dormir.
Déjame ahí dormido y ven a verme alguna vez.
Dime que aún me esperas
y al saberlo entenderé
que valió la pena haberme ido
solamente por volver.